Nunca en esta dimensión le vamos a ver las alas a un ángel, solo los reconoceremos si observamos el giro que nos dio en la vida la intervención de una persona cualquiera, la forma ilógica de cómo llegó y lo inexplicable de su acción.
Algunos ángeles, de repente, para cumplir su misión usan el cuerpo de quienes ya conocemos, entonces remotamente nos parecerán ángeles, a menos que percibamos todo lo descrito anteriormente y lo asociemos.
Los ángeles son tan atrevidos que muchas veces usan el cuerpo de personas de quienes jamás esperaríamos algo bueno. Notas que en extrañas ocasiones individuos de mal genio, antipáticos o hasta malvados nos sorprenden con una buena acción que nos favorece; así son los ángeles, nunca en esta dimensión le vamos a ver las alas.
Pero mucho cuidado: Al diablo tampoco, en esta dimensión, le veremos la cola alguna vez.