viernes, 24 de febrero de 2017

EL VIENTO Y EL MAR


Mi corazón es el mar
Tu corazón es el viento
 Yo no controlo el mar
Yo no controlo el viento.

Mi cuerpo un velero
y mi alma la vela,
derecha es la estela,
quien guía es el remero.

Si el mar golpea fuerte
y el viento no es favorable
que luchen ellos a muerte.
yo no lo dejaré a la suerte
porque aunque con dios hable
el pon, pon, pon será potente.

Atravesaré esta tormenta
como lo he hecho con otras
aunque la vela este rota
y la marcha sea lenta.

Remaré sin aliento
hasta volver encontrar
perdida en el firmamento
mi estrella polar.

Lo pasado no lamento,
ya la tempestad va acabar,
aunque no controlo el viento

aunque no controlo el mar.

ANIVERSARIO

Hasta ahora, veinticuatro años después, he comprendido que no eres mi ideal compañera en este camino, porque muchas veces he querido estar solo. Que no eres la estrella que me guía en la oscuridad, porque la cambio en cada cielo estrellado que veo.  Que no eres la empalizada que me mantiene en este sendero, porque cuando deseo la salto. Que no eres mi próxima quebrada de agua fresca, porque desconozco la zona. Que no eres mi calzado más cómodo, porque camino descalzo. 
Casi a un cuarto de siglo de estar casado contigo he comprendido que tú eres el camino, que aunque me extravíe siempre lo consigo; que me marchita, pero me revive, que en la desesperanza me ilusiona; que en el desamparo me refugia y en el amor siempre me apasiona. Hoy le imploro a Dios que ese trayecto sea tan vasto, que la muerte sólo sea una alcabala para seguir andando en él, más allá de la vida.
Dice Machado:
 “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”
Y yo le respondo:
Sí hay camino Antonio, pues es aquella senda que uno decide transitar.

Feliz Aniversario

En mi aniversario número 26

En mi aniversario número 26 de casado.
Me gustaría perderme en el espacio con Sandra Bullock.
Me gustaría que me cocinara Narda Lepes.
Me gustaría que en mis pesadillas me acompañara Milla Jovovich.
Me gustaría una charla cultural con Isabel Palacios.
Me gustaría asistir a un evento de gala con Gladys Rodríguez.
Me gustaría compartir la dulzura de Ana Vacarella.
Me gustaría tomarme unas copas con Angelina Jolie.
Me gustaría caminar por la playa con Jessica Biel.
Me gustaría que me sonriera en la cara Julia Roberts.
Me gustaría compartir oficina con Eva Méndez.
Me gustaría estar sentado al lado de Grabriela Montero mientras interpreta.
Me gustaría que me cantara al oído Ana Torroja.
Me gustaría hablar de fútbol con Carolina Padrón.
La verdad es que no sé cuánto serían los cuantos, que me gustarían de tantas mujeres.
Pero de sólo una, me gustaría despertar todos los días del resto de mi vida; Yelitza Carmona.
En 1989 contrajeron nupcias Yelitza y Alí, quizá inmaduros, alocados, apresurados soñadores; hoy, 26 años después, ella es una mujer madura, empresaria, con los pies bien puestos sobre la tierra. Él sigue soñador, inmaduro, alocado, pero sin prisa. Producto de eso tienen dos hijas: la mayor vive en Caracas, es arquitecto, trabaja en una prestigiosa oficina, estudia inglés y escultura; se encuentra esperando el inicio de apnea en la UCV para arrancar, un poco loquita. La menor, estudia segundo año, habla inglés, italiano, y va arrancar con alemán este año escolar, ha leído hasta 50 libros en un año, incursiona con facilidad en la fotografía, ahora le dio por aprender guitarra, un poquito más loquita que la mayor.
ADVERTENCIA: se ha determinado que de no contar con un amor de verdad, escribir y publicar estas estupideces, es nocivo para la relación.
No trate de escribir esto en casa, sin la compresión de una excelente esposa.
Algunos nombres de mujeres cercanas han sido omitidos para protegerlas de los celos de sus parejas.

Mi vigésimo séptimo aniversario

Hoy se conmemora el vigésimo séptimo aniversario de la aniquilación de mi plena libertad. 27 años que han pasado como seis minutos, pero bajo el agua, y lo peor es que ya no quiero vivir fuera de ella. Mi carcelera es ineludible, es como la marca de Gentile sobre Maradona, pero con un segundo tiempo infinito. Es como esas balas que se alojan a un milímetro del corazón, que los médicos dicen: Tratar de sacarla es más peligroso que dejarla allí.
La verdad no me dejé domesticar tan fácil, jodí como ninguno, bueno aún jodo, pero no tanto. Ella siempre me perdona, por eso debe ser que al final parezco un perro faldero, a su lado, a su olor, a su calor, a su climaterio...
Esto del amor es complicado, pues no tiene que ver con aquello de amor con hambre... o el sexo, que si cocina o no, va más allá.
Son como cadenas que unen las almas, que aunque te molestes por momentos y te olvides de ellas siguen allí.
Le agradezco a la vida el haberme puesto a esa mujer en mi camino, como dice Franklin Virgüez en Domingo de Resurrección: "Esa es mi loca"

El trato

Si una dama se siente mal cuando se le refiere como: "Esta".
Si un abuelo se siente triste cuando se le dice: "Este viejo".
Si un amigo se siente incomodo cuando se le dice: "Este tipo".
Si un hijo se siente despreciado cuando se le dice: "Este muchacho".
Imaginémonos cómo se siente Venezuela cuando uno, que nació y se formó en ella, dice: "Este país" en vez de decir "Mi país".
Hoy mi país atraviesa por un gobierno que, para no caer en lo político, no atina para dirigir la nación de una manera equilibrada, pacífica y feliz. Venezuela es más que una "revolución"; no redundaré en todo lo que ella constituye,
solo deseo que aunque vivas fuera de mi país, tu país, lo menciones como "Mi país", porque Venezuela puede ser: La madre a quien hay que agradecerle la vida; la pareja con quien hay que estar comprometido; la hermana de quien nunca no desprenderemos; la amiga o amigo con quien siempre nos es grato estar; y hasta la hija o el hijo que necesita de nuestro cuidado.
Es duro irse y vivir en el exterior debido a la situación, y es rudo vivir en mi país debido a la situación. No permitas que tu alma se domestique si está en mi país, y no dejes que se vuelva extranjera porque vives fuera.
La idea de estos gobiernos no consiste en vernos arruinados y cautivos, sino vernos con el alma rota, en un territorio pero sin país, sin tradición, sin autentica historia, sin pensamiento propio, sin mi país.