En mi aniversario número 26 de casado.
Me gustaría perderme en el espacio con Sandra Bullock.
Me gustaría que me cocinara Narda Lepes.
Me gustaría que en mis pesadillas me acompañara Milla Jovovich.
Me gustaría una charla cultural con Isabel Palacios.
Me gustaría asistir a un evento de gala con Gladys Rodríguez.
Me gustaría compartir la dulzura de Ana Vacarella.
Me gustaría tomarme unas copas con Angelina Jolie.
Me gustaría caminar por la playa con Jessica Biel.
Me gustaría que me sonriera en la cara Julia Roberts.
Me gustaría compartir oficina con Eva Méndez.
Me gustaría estar sentado al lado de Grabriela Montero mientras interpreta.
Me gustaría que me cantara al oído Ana Torroja.
Me gustaría hablar de fútbol con Carolina Padrón.
La verdad es que no sé cuánto serían los cuantos, que me gustarían de tantas mujeres.
Pero de sólo una, me gustaría despertar todos los días del resto de mi vida; Yelitza Carmona.
En 1989 contrajeron nupcias Yelitza y Alí, quizá inmaduros, alocados, apresurados soñadores; hoy, 26 años después, ella es una mujer madura, empresaria, con los pies bien puestos sobre la tierra. Él sigue soñador, inmaduro, alocado, pero sin prisa. Producto de eso tienen dos hijas: la mayor vive en Caracas, es arquitecto, trabaja en una prestigiosa oficina, estudia inglés y escultura; se encuentra esperando el inicio de apnea en la UCV para arrancar, un poco loquita. La menor, estudia segundo año, habla inglés, italiano, y va arrancar con alemán este año escolar, ha leído hasta 50 libros en un año, incursiona con facilidad en la fotografía, ahora le dio por aprender guitarra, un poquito más loquita que la mayor.
ADVERTENCIA: se ha determinado que de no contar con un amor de verdad, escribir y publicar estas estupideces, es nocivo para la relación.
No trate de escribir esto en casa, sin la compresión de una excelente esposa.
Algunos nombres de mujeres cercanas han sido omitidos para protegerlas de los celos de sus parejas.