viernes, 24 de febrero de 2017

Mi vigésimo séptimo aniversario

Hoy se conmemora el vigésimo séptimo aniversario de la aniquilación de mi plena libertad. 27 años que han pasado como seis minutos, pero bajo el agua, y lo peor es que ya no quiero vivir fuera de ella. Mi carcelera es ineludible, es como la marca de Gentile sobre Maradona, pero con un segundo tiempo infinito. Es como esas balas que se alojan a un milímetro del corazón, que los médicos dicen: Tratar de sacarla es más peligroso que dejarla allí.
La verdad no me dejé domesticar tan fácil, jodí como ninguno, bueno aún jodo, pero no tanto. Ella siempre me perdona, por eso debe ser que al final parezco un perro faldero, a su lado, a su olor, a su calor, a su climaterio...
Esto del amor es complicado, pues no tiene que ver con aquello de amor con hambre... o el sexo, que si cocina o no, va más allá.
Son como cadenas que unen las almas, que aunque te molestes por momentos y te olvides de ellas siguen allí.
Le agradezco a la vida el haberme puesto a esa mujer en mi camino, como dice Franklin Virgüez en Domingo de Resurrección: "Esa es mi loca"

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