Después de haber presenciado el destacado esfuerzo de toda la selección Vinotinto, durante la Copa América 2011, No me queda otra cosa por decir: Que gracias. Gracias por brindar orgullo e identidad a nuestro país, e inigualables momentos de felicidad y emoción colectiva; hoy han alcanzado una posición nunca antes tomada por seleccionado de fútbol venezolano alguno en esta gran justa. Así que todos los que nos sintamos parte de esta patria deberíamos estar muy contentos. Pero ojo, no conformes, pues el objetivo no se logró, el objetivo era traerse la copa, y los que saben de fútbol, deben estar en conocimiento de que las cosas, en este torneo, se dieron para que la Vinotinto lo hiciera posible. Pues para los cuartos no pasaron ninguna de las dos selecciones más poderosas de América de los últimos 60 años, entre otras cosas.
Lo que quiero resaltar es que ha sido un avance importante, pero un avance al fin: Aquí ha sucedido como cuando un niño pasa de sexto grado para séptimo, es un escalón más, pues si quiere ser un profesional universitario, será en ese momento cuando más le falte; y habrá que exigirle mucho más. No podemos sentir lástima de él por el esfuerzo que le espera, dificultades en su camino siempre habrá; dificultades como en el caso de nuestro seleccionado: Muchas horas de juego, pocas horas de descanso, las habitaciones del hotel, el arbitraje, el engramado… más son esas dificultades las que forjarán su carácter. O por el contrario dormirnos en los laureles por el papel realizado y aflojar paso.
La Vinotinto ha hecho su trabajo, hasta donde pudo, pero lo hizo, y bien que lo hizo: Ahora hagamos nosotros el que nos corresponde: Ser fuertes críticos de nuestra selección, asistir a los partidos de ésta y a los partidos de los clubes de nuestra región, no sólo al profesional sino a todas las categorías que podamos, ahí apoyaremos a los futuros campeones; y lo más importante: utilizar las redes sociales para difundir: datos, puntos de vista y observaciones, como lo hacen los brasileños, los argentinos, los italianos y los alemanes entre otros; no son unos muchachos los que están empujando, es todo un país quien lo debería hacer.
En gran parte lo que sucede es que los venezolanos en su mayoría nos resignamos con lo malo o mediano que nos sucede y lo escondemos detrás de una cara de regocijo o nos hacemos los pendejos, y me expreso así porque que yo sepa no nos trajimos la copa y nuestro encuentro final perdimos por goleada. Ya está bueno, hasta el técnico de nuestra selección decía en la rueda de prensa de ese último juego: Que él no le podía pedir más a sus jugadores, eso es autocompasión. Si él no es capaz de exigir más a sus jugadores, no debería ser el técnico. Y los jugadores que deciden llegar a ese nivel de competitividad saben que es así, saben que un buen técnico es capaz de sacar jugo a una piedra. No quiero restarle mérito al seleccionador, pues él ha hecho, como dije, mejor que muchos, un trabajo en una etapa del camino. ¿Está preparado para seguir dando clases a ese niño que pasó de sexto a séptimo grado?. Si lo está, demuéstrelo, porque el mínimo objetivo a lograr que nos espera, es asistir al Mundial 2014 en Brasil. La verdad es que no quiero volver a pensar que no logramos el objetivo, pero festejar que llegamos cerquita. En esta próxima ocasión hay cinco posibilidades aproximadamente de lograr el objetivo esperando por la Vinotinto, y si sacamos a Brasil de esta competencia, ya que pasa directo por ser sede, mejor aún, y no una posibilidad como en esta copa, que reconozco es muy difícil lograrlo, hasta los grandes se quedan. …Y ya no pidamos tanto respeto, estoy seguro que cuando tengamos una copa mundial y dos Copa América lo tendremos.
Espero que toda la plana Vinotinto esté consciente que no nos va a seguir pasando como a esos padres que se enteran que su hijo pasó o no de grado al final del año escolar, para celebrar o lamentarse, sino que vamos a seguir paso a paso su desempeño y hacer críticos hasta de su actitud, dentro y fuera del estadio. Vamos a pedir notas de cada examen, interrogatorio, prueba oral, la tarea diaria y más, para poder celebrar o lamentar con conocimiento de causa. Y va esto como una lección principalmente para mí, mi familia y mi comunidad, pero sobre todo para los medios de comunicación que muchas veces nos dan esas noticias aderezadas con miel, tanto así que ni nos saben mal.
Al pan, pan y al vino, vino. Demos el justo valor y significado a las cosas.
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