sábado, 18 de septiembre de 2010

Así mismo me voy


Luis Rivas, protagonista
de Allende - La Muerte de un Presidente


Cuantas cosas sucedieron el viernes 17 de septiembre en Valencia, todo estaba congestionado, todo se me complicó en el trabajo. Al final de la tarde decidí ir a casa para cambiarme de ropa, ya que tenía una invitación al Teatro Municipal de Valencia, mi teatro favorito, ¡Qué lástima que lo partidicen! Bueno, de partidos no quiero hablar. La cosa fue que no pude llegar a mi hogar por diversos embotellamientos, pensé no ir a la obra, pero era ineludible: Era yo, quien tenía los programas de mano de la misma: “Allende – La muerte de un Presidente”, y mi amigo, Humberto Segura, el director, como dicen los españoles: “Pues nada” ,  así mismo me voy.
Qué grata sorpresa me llevé, tremendo espectáculo, ya que no era un estreno sino un ensayo final o un ensayo puesto en escena, el estreno está programado para noviembre, realizado en un salón alterno de del teatro, en el que nos encontrábamos entre ochenta y cien personas a lo sumo. ¿Qué es lo espectacular? Que un actor como lo es Luis Rivas, a quien algunos podrán recordar en su papel como Pérez Jiménez en la telenovela Estefanía, original de Julio César Mármol. Digo algunos, porque fue la primera telenovela transmitida a color en Venezuela. O sea… Estuviera ahí.
Ese gran actor, de mucho teatro y TV estuvo interpretando al presidente chileno, Salvador Allende, en su última hora, un papel que le cuadró de tal manera que el parecido físico y el acento, trasladaban a ese lugar y a ese tiempo, un monólogo que sólo personas como él pueden memorizar y llevar a ritmo con sonidos programados, como los de disparos y bombas que estallaban al lado del Palacio de la Moneda de Chile, en donde originalmente ocurrió. Este actor así, sin más ni más, al lado del público, se paseaba prácticamente entre los asistentes a medida que iba transcurriendo el relato, excelente, cuantas veces nos podemos deleitar de tal manera en la vida.
No cabe duda que es un descollante trabajo realizado por Humberto Segura con la obra de Rodolfo Quebleen, un periodista y escritor argentino, del cual se ha tomado su escrito tanto para teatro como para cine.
En la antesala hubo palabras del director, de mucha reflexión, y la intervención de Víctor Cadet, quien recitó un poema de Mario Benedetti, dedicado a Allende, que encajó muy bien para esta  apertura, pues el tono de su voz y sus énfasis le abrió camino a las expectativas de todos.
Hay gente que está haciendo su mejor esfuerzo por un cambio en este país, porque la cultura transforma. Mis más sinceras felicitaciones, a todos los que participaron para hacer posible esta obra, y un agradecimiento especial  a todos los asistentes.


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